Amnistía Internacional: 40 años por los derechos humanos en España

Amnistía Internacional: 40 años por los derechos humanos en España

La andadura de Amnistía Internacional germinó cuando apenas comenzaba la década de los sesenta. Dos estudiantes portugueses brindaron públicamente por la libertad, aún bajo la dictadura de Salazar. Tamaña ‘osadía’ les supuso a los dos jóvenes la entrada inmediata en prisión. Este suceso originó la publicación del artículo The forgotten prisoners en The Oberver, el 28 de mayo de 1961, una crónica que narraba con crudeza este atentado contra la libertad de expresión.

Su autor, el jurista Peter Benenson, no se quedó ahí: junto a sus colegas Louis Blom-Cooper y Erik Baker, y los miembros del grupo abogados de Justice, que había sido fundado en 1957 para exigir el cumplimiento de la Declaración de las Naciones Unidas de 1948, formó una organización para luchar por la liberación de los que fueran encarcelados por dar sus opiniones o, en su caso, velar porque estos presos recibiesen un trato justo. Sus ambiciones iban aún más allá: la organización también debía desarrollar el derecho de asilo y ayudar a los refugiados a encontrar trabajo, e instar a la creación de un mecanismo internacional efectivo para asegurar la libertad de opinión y expresión.

Benenson y sus colaboradores llegaron a la conclusión de que el medio más efectivo para alcanzar esos fines era la publicidad. Mucho antes de que llegaran los teléfonos inteligentes, Facebook o Wikileaks, Amnistía Internacional ya había dado con la clave.

Hoy, la organización tiene presencia en 150 países, en España desde hace 40 años. El pasado marzo celebró su aniversario: durante el acto, su director Esteban Beltrán aseguró que en nuestro país «se ha producido una mejora en derechos humanos durante este tiempo», pero advertía de que hemos «retrocedido en la última década».

Beltrán enumeró una serie de retos que nuestro país debe afrontar para revertir de nuevo esta situación: «Una política exterior basada en los derechos humanos; mejorar la respuesta a refugiados y peticiones de asilo; prevenir y sancionar la violencia y reparar a las víctimas de la violencia de género, a las del terrorismo de ETA y los GAL, y a las de la Guerra Civil y franquismo; garantizar que las medidas políticas no vulneran derechos; y respetar la libertad de expresión».

Vídeo conmemorativo de los 40 años:

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Según el director de Amnistía Internacional, ahora la situación es «peor para mucha gente en comparación a la de hace 10 años». Y añadió: «No quiero subestimar algunos de los avances positivos, pero últimamente hemos ido a peor, en gran parte debido a la crisis económica y las medidas de austeridad adoptadas en esta última década, que han provocado privaciones de derechos humanos en materias de vivienda y sanidad, entre otras».

Por otro lado, Beltrán reprendió que España «no es un buen país de acogida ni de protección de personas refugiadas, y el sistema de asilo se ha convertido en una especie en peligro de extinción, con un ritmo demasiado lento en la acogida de refugiados». El director de Amnistía Internacional, dijo que otro de los motivos que el retroceso que denuncia es que «muchas víctimas del terrorismo y del franquismo aún esperan verdad, justicia y reparación». Y denunció que España «no investigue adecuadamente denuncias de tortura de algunas de estas víctimas».

La Ley de Seguridad Ciudadana tuvo su hueco durante el acto: «El panorama de la libertad de expresión está deteriorándose», avisa Beltrán, que a raíz de esta norma ve el peligro de que los ciudadanos se corten de cara a unirse a movilizaciones sociales». Y añade: «Cada vez hay menos gobiernos que defienden los derechos humanos y, concretamente, en el caso de España, esto no se pone en el punto central de la actividad política. El Parlamento debe salir de la parálisis legislativa en esta materia». Beltrán concluye con una nota positiva: «Celebramos que en España no haya partidos que promueven políticas de odio como sí ocurre en otros países del entorno».

Sea como fuere, queda claro que Amnistía Internacional tiene aún mucho trabajo por hacer. Dentro y fuera de nuestro país.

Por Por Luis Meyer

Fuente: http://ethic.es

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