¿Cómo avanzan las empresas chilenas en la gestión de los ODS?

¿Cómo avanzan las empresas chilenas en la gestión de los ODS?

En agosto se presentó el reporte “Grandes empresas y sostenibilidad en Chile: alcances de la implementación de la agenda 2030 en el sector privado”  donde se entrevistan a 15 altos ejecutivos y se analizan 155 reportes de sostenibilidad para detectar el avance en la gestión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Chile.  ComunicarSe conversó con Marcela Bravo, Gerente General de ACCIÓN Empresas, quien colaboró en el desarrollo del estudio junto al PNUD Chile, y el Centro Vincular de la de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).

Según el estudio, la integración de los ODS en los Reportes y la gestión de Sustentabilidad sigue siendo marginal. ¿Por qué cree que luego de tantos años de lanzada la Agenda 2030 aún le cuesta a las empresas chilenas incorporarla a su gestión?

«En general, las empresas miran sus indicadores de gestión desacoplados de la sostenibilidad. Cada vez son más, las empresas que entienden la importancia de una gestión integrada, pero aún queda la visión de que, negocio y sostenibilidad son islas separadas. Ahora bien, esa manera más centrada en sí misma, y en la que les cuesta aún vincular su negocio a una visión de desarrollo mundial y nacional, es el desafío que tenemos como organización. Nuestro foco está en que las empresas nacionales o con operaciones en Chile, tomen acciones que apunten a incorporar objetivos globales que permitan un crecimiento sostenible en todas sus líneas de trabajo. Este es el punto de partida para alinear la propuesta de ODS con los indicadores de gestión de las empresas. En este sentido, el World Business Council For Sustainable Development (WBCDS), organización a la que representamos en Chile, ha relacionado los ODS con los temas de DD.HH. en la empresa, lo que aporta a identificar criterios para monitoreo y seguimiento de los diferentes compromisos asumidos por las empresas. En definitiva, existen herramientas para incorporar los ODS, solo se requiere de voluntades y miradas de transformación al interior de las compañías».

El estudio destaca que sólo el 6% cree que los ODS representan un lenguaje accesible para comunicar las acciones de la empresa, ¿Cree usted que la dificultad de lenguaje puede ser una barrera también para la articulación negocio-ODS?

«El lenguaje no es una barrera, ya que los temas que abordan los ODS son bastante cercanos a lo que enfrentan las empresas en su quehacer con colaboradores, comunidades, y con otros grupos de interés. Más bien, la piedra de tope para las empresas está en establecer indicadores relacionados con las metas de cada ODS, en adquirir compromisos concretos que las lleven a relacionar esos indicadores con el impacto global de esta agenda en el corto, mediano y largo plazo, y en tener la convicción de que contribuir al desarrollo de la sociedad es beneficioso para ellas.

Ahora, es cierto que muchas veces este tipo de conversación queda encriptada, y por ello, como organización nos hemos propuesto ser un puente de comunicación efectivo que transmita las prioridades que se ha planteado el país, para que las empresas puedan tomar buenas decisiones y puedan avanzar en esta materia. Por esta razón, el año 2017 lanzamos Empresas Sumando Valor (ESV), www.sumandovalor.cl junto a CPC, Sofofa y Pacto Global. A través de esta plataforma digital hemos visibilizado el aporte del sector privado nacional a la concreción de los 17 ODS, fomentando la transparencia y la reportabilidad de las empresas que operan en el país. El objetivo es demostrar que las empresas sí pueden trabajar en línea con una agenda global que sí pueden relacionar su quehacer y su core a las necesidades del mundo, y que sí hay oportunidades de negocios tras una agenda como ésta. Deben entender que alinear su ejercicio empresarial a la Agenda 2030 no es una tarea titánica, y sí es fundamental para subsistir el cambio de paradigma social que enfrentamos».

Una mayoría (53%) pone como barrera el desconocimiento de los ODS en el mundo empresarial, sin embargo, la ONU ha estado muy activa en su difusión desde 2015, ¿cuál cree que es la dificultad en este sentido? ¿Quizás un tema de acceso a las altas esferas de mando corporativas?

«Creo que hay que hacer un esfuerzo compartido por parte del Estado, las organizaciones públicas y del sector privado, para fortalecer la comunicación de los ODS. No solo hacia el mundo empresarial, sino también ciudadano, académico, y además debe haber una preocupación especial por parte de las empresas, para ir en línea con las exigencias de la sociedad. Las empresas deben mirar los ODS como una oportunidad de trasformación para sus negocios; como una manera de vincularse con las expectativas y necesidad de las sociedades actuales y como una manera de contribuir en temas que son centrales para los negocios del futuro. Las empresas que no conectan su quehacer a las necesidades globales, están destinadas a desaparecer; los ciudadanos son cada vez más informados y exigentes en estas materias; las RR.SS y la inmediatez de la información, no permite errores de empresas que no tengan un compromiso genuino con la sociedad, con su bienestar, y en este sentido  es urgente avanzar en la difusión de los objetivos de desarrollo sostenible, pero, al mismo tiempo, las organizaciones deben comprender que “no puede haber empresas exitosas en sociedades fracasadas”.

Son muchas las opiniones que dicen que las empresas aún abordan los ODS solo desde sus impactos positivos, pero aún queda pendiente el desafío para evaluar sus impactos negativos, ¿Por qué cree que es tan difícil para las empresas hablar sobre sus impactos negativos?

«Tiene que ver con aspectos de reputación. Aún existe la idea de que no hay que mostrar lo malo porque afecta negativamente la imagen pública. En realidad, es todo lo contrario. La sociedad actual cuenta con toda la información que requiere a través de redes sociales y medios digitales, por lo tanto, necesita mensajes que se entreguen con la mayor transparencia posible, lo que exige que las empresas den cuenta de sus impactos negativos y se hagan cargo de ellos.

La confianza de la ciudadanía solo se puede reconstruir en la medida que se exponen las situaciones complejas y las soluciones asociadas a éstas. En esta época, a la empresa ya no le basta generar empleo para ser “querida”. Hoy se espera que la empresa sea un ciudadano corporativo, comprometida con el bienestar global. Este nuevo paradigma, que no tiene más de 10 años, recién se visualiza como la clave para la sostenibilidad de un negocio. De hecho, en los Reportes de Sostenibilidad aparece cada vez más información relacionada a esta temática».

Acceder al estudio en este link.

Fuente: https://www.comunicarseweb.com

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