El plástico no reciclado se lo comen los cetáceos

El plástico no reciclado se lo comen los cetáceos

La necropsia confirmó que el animal alojaba en su garganta una bolsa de plástico. «No podemos asegurar que haya sido la causa de la muerte; pero, ciertamente, no ha ayudado a su supervivencia», explicaron, entonces (a mediados de enero), desde la Red de Varamientos de Mamíferos Marinos de la Costa Oeste de Estados Unidos.

Rorcual sei

«No había comida en su estómago y estaba claro que no había estado comiendo durante algún tiempo», manifestaron los biólogos marinos que examinaron al juvenil de rorcual sei. Una especie cuyos varamientos se consideran «infrecuentes» y cuyos ejemplares adultos necesitan casi 908 kilos de alimento diario.

La protagonista es la decimotercera ballena varada que ha arribado, desde el 10 de marzo, a la bahía de San Francisco (California, Estados Unidos). Los científicos han manifestado sus sospechas con respecto a la «inanición» como principal motivo de tal escalada de varamientos.

Unos días antes (21 de mayo) y en otra parte del Globo (Italia), se observó un cachalote en la costa de Sicilia. «Todavía estoy en shock. Su vientre estaba completamente hinchado, lleno con kilos de plástico en lugar de con calamares. Era una hembra tan joven que aún no le habían salido los dientes. Los cachalotes pueden llegar a los 80 años de edad», se lamentaba Giorgia Monti, miembro de Greenpeace.

La ONG alertó de que se trataba del quinto cachalote varado en las costas italianas durante estos primeros cinco meses. «El plástico, probablemente, creó un bloque que impidió el paso de comida. No hemos encontrado signos que puedan indicar otra posible razón de la muerte», comentó, por su parte, Carmelo Isgro, de la Universidad de Messina, quien compartió en su cuenta de Facebook el vídeo de la necropsia.

Problema infravalorado

Los expertos coinciden en que el consumo de la basura presente en los océanos por parte de los animales marinos representa un problema «infravalorado», pues solo un reducido número de los cuerpos de los delfines y las ballenas que mueren cada año alcanzan la costa.

Y solo a un escaso porcentaje de estos se les realiza una necropsia. No obstante, parece que el plástico estaría detrás de la muerte de, al menos, tres de cada cien cetáceos analizados durante las últimas dos décadas por diferentes instituciones académicas de distintos países.

Las ballenas, los delfines, los cachalotes, los calderones y las marsopas confunden, a menudo, las bolsas y otros artículos de plástico con sus presas habituales en un océano plagado de billones de microplásticos, partículas de cinco milímetros de tamaño que, a medida que se cubren de algas, adquieren un intenso olor similar al que expele el kril.

«Existen muchos informes sobre reportes de animales silvestres que mueren de hambre porque ya no pueden digerir alimentos reales», recuerdan desde la plataforma de sensibilización ambiental NotWhaleFood.

«Una ballena o un delfín pueden, también, enredarse con facilidad en redes o en líneas de pesca olvidadas, y nadan durante meses con ellas, sufriendo cortes, que, en ocasiones, les provocan dolorosas heridas que pueden infectarse y determinar el final de su vida», señala, como otro importante problema derivado del plástico en el mar, la citada organización.

Se estima que los océanos reciben entre 5 y 13 millones de toneladas de plástico cada año. Dicha cifra supera, sin ir más lejos, el peso de todos los individuos maduros de ballena azul -el animal más grande del planeta- que se contabilizan en la actualidad.

Material obsoleto

«Lo único bueno de emplear plástico de un solo uso es que nos ha obligado a abrir los ojos para luchar, de verdad, contra la contaminación», aseguraba esta semana el director de Océanos de Greenpeace en Reino Unido, Will McCallum, con motivo de la presentación de su nuevo libro, donde el experto plantea «purgar, desde el baño hasta el dormitorio, el propio hogar de objetos de plástico indeseados».

«A la mayoría de las personas les resulta imposible subsistir sin plástico por razones de tiempo, dinero y ubicación geográfica, entre otras. Pero tenemos que dejar de producir tanto plástico: un material que simboliza un mundo obsoleto que nunca valoró lo suficiente el daño que provocaría. Y para renunciar a él existen distintas vías en función de los diferentes países», reconocía el activista en una entrevista concedida a la agencia Efe.

Hoy, el 57% del plástico que se genera a nivel mundial no se reutiliza o recicla. Se trata de una coyuntura «extremadamente grave», en opinión de McCallum, que incidió en que una botella de plástico «tarda 450 años en degradarse en el océano». Significa que «vive» dos veces más que una ballena boreal -una de las criaturas más longevas del mundo-.

Fuente: http://www.chiledesarrollosustentable.cl

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