El rol del líder en pleno COVID-19

El rol del líder en pleno COVID-19

Las crisis nos ponen a prueba a todos. Sin importar edad, género, raza o religión, en nuestra calidad de seres humanos, estamos expuestos y nos vemos obligados a brindar nuestra mejor respuesta ante las emergencias. En plena crisis del COVID-19, nos corresponde entender la situación, aprender y actuar en un entorno de incertidumbre, cambiante, en el que las emociones se intensifican y cuando los ojos, ahora más que nunca, están puestos en los líderes y sus decisiones.

Desde mi perspectiva, destaco cinco elementos que los líderes debemos tomar en cuenta en esta emergencia:

  1. Entender el 360 de la situación. No es posible tomar decisiones ni establecer prioridades si no entendemos lo que pasa. Es vital tener la fotografía completa y comprender lo que se está viviendo en lo social y en lo económico y cómo afecta esto a nuestros colaboradores, clientes, proveedores, al país y sus prioridades. El monitoreo constante de la situación, así como la planeación en equipo es indispensable. Puede ser que se tenga que romper el esquema de lo planeado, pero ahora son las decisiones necesarias y urgentes para sobrevivir y anticiparse, dentro de lo posible, al futuro cercano y sus implicaciones.

 

  1. Nuestro rol en la emergencia. Este punto va en dos líneas: entender nuestro rol como líderes de una organización y entender nuestro rol como organización ante la emergencia. En ambas líneas es muy fácil, del líder se espera todo. Pero ante el torbellino de decisiones que hay que tomar, el líder debe tomarse un momento para pensar y entender dónde está y dónde quiere estar en la emergencia. El rol del líder implica entender que son momentos difíciles y que su estrategia puede marcar la diferencia, no solo frente a sus competidores como en tiempos sin pandemia, sino frente a la población en general que necesita apoyo, inspiración y esperanza para el futuro.

 

  1. Antes que el colaborador, la persona. No hay líder sin equipo. Y ahora, cuando la distancia física es requerida, el reto de trabajar en equipo se transforma y toma vida en lo digital. Pero antes de esperar resultados de los equipos es necesario entender su situación y brindarles apoyo en la emergencia. Es una situación retadora para todos, muchos hogares deben cumplir con responsabilidades más allá de las laborales, con las que antes no contaban. Se hace crítico entonces establecer principios de operación durante la emergencia para mantener el bienestar personal así como la productividad. Debemos apoyar a nuestros equipos para que se respeten las horas de comida, de sueño, de convivencia familiar, así como brindarles apoyo emocional en la emergencia para que puedan tomar el control de la situación y, a su vez, brinden estabilidad y bienestar a sus familias. En la medida que esto se logre, entonces ya podemos empezar a hablar de metas y resultados.

 

  1. Estar más cerca que nunca de los equipos. Una llamada, una reunión virtual, un correo del líder, definitivamente pueden hacer la diferencia en esta crisis. Los líderes deben buscar tener ese contacto para transmitir mensajes pero, aún más importante, para escuchar el sentir de los equipos. Brindar los espacios para que exista comunicación abierta y transparente, donde se aclaren los temas que puedan inquietar a las personas y reforzar los mensajes positivos y de confianza que deben dar seguridad a los equipos, eso es lo que hace la verdadera diferencia entre un jefe y un líder.

 

  1. El líder, como cabeza de la organización, debe inspirar, guiar, sostener un mensaje de optimismo y confianza al equipo, reconocer los aciertos y oportunidades de mejora, motivarles para que el compromiso de salir adelante sea compartido. A veces se da por sentado, pero es uno de los puntos más retadores del liderazgo.

Somos personas, estamos aprendiendo, pero como líderes, también tenemos la oportunidad de enseñar en medio de esta emergencia y sacar lo mejor de nosotros y de nuestros equipos, de demostrar que confiando en nuestras capacidades, podemos enfrentar cualquier desafío.

Cuando acabe esta etapa y regresemos a la “normalidad” vamos a recordar los episodios de liderazgo de aquel que motivó, que comprendió, que actuó rápido e hizo lo posible para que tanto sus equipos como la empresa a su cargo, no solo sobrevivieran la pandemia sino, lo hicieran de manera digna y responsable. Los episodios en los que el líder no lo pudo manejar, lamentablemente, también se van a recordar.

Los ojos del mundo están puestos en los líderes, hoy más que nunca, es momento de demostrar que el liderazgo no se entrega, se gana.

Fuente: https://fundemas.org/

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