Herramientas municipales para frenar el cambio climático

Herramientas municipales para frenar el cambio climático

El cambio climático es uno de los grandes retos -el gran reto, si me lo permiten- que tenemos por delante aquellos que trabajamos en el presente de nuestros municipios con vocación transformadora y con el horizonte puesto en sentar las bases de un futuro mejor. Y no podemos perder más tiempo. Sin duda, todos hemos afrontado ya grandísimos esfuerzos, pero no es menos cierto que nos queda aún mucho camino por delante y sabiendo, además, que ahora sí tenemos un compromiso que cumplir, y que se llama París.
El Pacto de Alcaldes por el Clima y Energía hace que esta tribuna que hoy escribo para el Día Mundial del Medio Ambiente de 2016 sea muy distinta a otras pasadas porque la reciente Cumbre de París nos obliga a afrontar una auténtica y ardua revolución desde al ámbito local para luchar contra el cambio climático, y la califico de ardua puesto que impone un cambio en modelos y mentalidades por parte de todos.

La revolución local, que al menos en Sevilla, ciudad de la que soy alcalde, hemos iniciado, debe centrarse en el transporte público y privado, en la vivienda y, en conjunto, en el modelo de la economía circular, que no es otra cosa una mayor sostenibilidad cerrando para ello el ciclo de vida de productos, servicios, residuos, materiales, agua y energía.

La economía circular debe iniciarse desde el ámbito educativo y desde la concienciación ciudadana y de los consumidores y, por supuesto, que siendo modelo de aplicación en todos los ámbitos de la administración local. Sólo así se movilizarán los cambios económicos necesarios para que, a su vez, cambien las formas que las empresas tienen de producir en una economía que, recordemos, está creciendo de nuevo tras la larga crisis que hemos soportado.

La economía circular es un parámetro básico para la sostenibilidad y les puedo asegurar que estas quizás grandilocuentes palabras se están trasladando ya al quehacer diario del Ayuntamiento de Sevilla. Tanto desde mi responsabilidad de alcalde, como en calidad de presidente de la Red de Ciudades por el Clima, asumo que nos toca dar pasos agigantados que trasladen a la práctica el fondo de nuestro discurso. Y hacer de la economía circular una pieza sustancial que contribuya a frenar el cambio climático es un buen ejemplo de esto que les hablo.

Estamos empeñados en que el concepto de economía circular impregne todas las áreas del Ayuntamiento hispalense y al diseño de la estrategia de especialización inteligente RIS3 para la capital y su área metropolitana en el que trabajamos. Por eso lo hemos hecho presente en las distintas convocatorias de fondos europeos a las que concurrimos así como en el novedoso pliego de las cláusulas sociales que puntúa las ofertas en las licitaciones públicas en función del nivel de compromiso y respeto al medio ambiente que demuestran las empresas (se puntúa, por ejemplo, la minimización de residuos y la valorización de los mismos).

Ejemplos de esa economía circular existen, además, en todas las empresas públicas municipales. Creemos, asimismo, que es una oportunidad para la economía y para el empleo en las empresas privadas. El actual modelo económico es, sencillamente, insostenible.

Y si importante a futuro es que el cambio de modelo productivo no deje atrás la sostenibilidad, no es menos importante en la gestión de nuestro presente el diseño de una movilidad sostenible, concepto en el que soy contundente. Hasta que no se generalicen el transporte público y el vehículo eléctrico no se va a conseguir una reducción importante de las emisiones urbanas. Cuando en Sevilla comenzó a construirse su red de carriles bicis, no eran pocos los reacios, y hoy en día es una de las mayores aportaciones de esta ciudad al medio ambiente y a la salud. Junto a la bicicleta, estamos tomando decisiones que potencien el transporte público mejorando el ajuste entre oferta y demanda, e imprimiendo un impulso a la movilidad eléctrica en alianza, por ejemplo, con Málaga. Como ejemplo doméstico se trabaja en un proyecto que persigue que la carga y descarga de mercancías en el Casco Antiguo se realice íntegramente a través vehículos eléctricos.

Por último, la vivienda, y aquí hablamos tanto de la construcción como de su equipamiento. La inversión más rentable que puede hacer este país en los próximos años es la rehabilitación energética de viviendas que, además del beneficio para el medio ambiente, comporta un evidente ahorro para los hogares. Desde la administración local podemos potenciarla con la fiscalidad, bonificando, por ejemplo, la instalación de placas solares, al tiempo que predicando con el ejemplo potenciando acciones concretas en el alumbrado público, en las instalaciones deportivas, en las viviendas de promoción pública, en la gestión de los residuos, en el ciclo integral del agua, etcétera.

En la Red de Ciudades por el Clima no sólo creemos firmemente en los compromisos contra el cambio climático asumidos de París, sino que -y esto es lo importante- estamos comprometidos con su cumplimiento. Nuestra principal y más eficaz herramienta en la red es compartir las experiencias de éxito de todos y cada uno de nuestros municipios y ciudades en materia de movilidad, energía, edificación y planificación urbana y las ecotecnologías, y entablar alianzas entre administraciones públicas y entre éstas y las empresas privadas para encarrilas en la senda inequívoca de París.

Juan Espadas, Alcalde de Sevilla y Presidente de la Red Española de Ciudades por el Clima, de la FEMP

Fuente: http://www.corresponsables.com/

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