La responsabilidad social tiene su arte

La responsabilidad social tiene su arte

Las fundaciones corporativas o las áreas de RSE podrían tener un rol destacado de apoyo a los creadores artísticos. La contratación de estos profesionales para realizar soportes de imagen o campañas de comunicación permitirá ofrecer una mirada especial a realidades complejas. En este artículo se presenta un caso desarrollado por la Fundación Alimerka para incluir la fotografía y el diseño en una campaña de acción social.

Fuera de los circuitos artísticos, el Arte no está viviendo uno de sus mejores momentos. Podríamos pensar que, al menos, las Fundaciones corporativas y los departamentos de responsabilidad social continúan dando cobijo durante este largo temporal a las diferentes disciplinas artísticas. Pero no siempre es así. Iniciativas como el programa Arteria de DKV o, en un perfil más reducido –pero no por ello menos llamativo-, el Truck Art Project de la empresa Palibex, que convierte los camiones en auténticas obras de arte en movimiento, son casos menos frecuentes de lo necesario para mantener un estable equilibrio público-privado en el sector cultural.

He visto cómo una Obra Social pasó de destinar en las últimas décadas del siglo XX el 60% de su generoso presupuesto al arte, la cultura y la ciencia, a invertir el porcentaje y dedicarle a inicios del XXI un escaso 40% y, en la actualidad…¡Ay, en la actualidad…! Como dice su cabeza al frente, ¿a quién le importan esos temas con la que está cayendo? Cuando trato de explicar a este colega de profesión que, de seguir así, quizás mañana sea una asociación de artistas la que acuda a su puerta pero no a pedir financiación para organizar una muestra sino para solicitar ayudas sociales, no parece sentirse aludido por la ironía de la cuestión.

Otras personas a las que aprecio y están al frente de entidades con fines de interés general no parecen pensar muy diferente. Incluso la gerente de una fundación científica me aseguró no comprender que el arte tenga un mercado pues, sencillamente, no es un trabajo –sino una afición- y por tanto no debería costar dinero alguno. ¡Y se queda tan ancha después de soltar esta perla!

En la Fundación Alimerka no tenemos ninguna línea de actuación relacionada con el arte y la cultura, estando nuestros fines centrados en acción social y salud. Sin embargo, esto no impide que en el trabajo cotidiano se cuente con artistas y creativos para ofrecer una mirada de la realidad ajena a los convencionalismos. Si entregamos unos premios a las mejores experiencias en materia de Nutrición y de Lucha contra el Hambre, además del valor monetario de los mismos, encargamos a la artista Helena Toraño la creación de una obra gráfica para entregar a los galardonamos. O si lanzamos un libro escrito por jóvenes con parálisis cerebral (La Alegría de la Huerta , 2013), contamos con el ilustrador Ricardo Cavolo para dar vida a las historias.

En los últimos meses hemos tenido la oportunidad de volver a integrar la mirada creativa en una campaña de acción social. El objetivo era claro: fomentar la donación de los “vales descuento” que reciben los clientes de Alimerka a favor de entidades y proyectos de intervención social, apoyo a personas con discapacidad o salud. También el medio a utilizar era nítido: cartería en puntos de venta y en salida de caja. El reto estaba en el contenido, pues nos propusimos que fuesen los beneficiarios de estas donaciones los verdaderos difusores del mensaje.

Hablamos de personas anónimas, usuarias de organizaciones no lucrativas, que suelen estar ocultas tras la presencia de los órganos más representativos de sus asociaciones o fundaciones pero que, en muchas ocasiones, quieren descubrirse y mostrar su realidad. Captar su psicología es un reto complejo, como también lo es mostrar su rosto y emociones en una composición estética dentro de un cartel para cristaleras de supermercado. ¿Hemos de renunciar al arte por ello? Ni mucho menos, pues la responsabilidad social también puede tener su arte, y así nos comprometimos con fotógrafos de peso como Noé Baranda y Pelayo Lacazette para aproximarnos a Tomás, de la Asociación Española contra el Cáncer, y a Laura, de la Asociación de Enfermos Musculares del Principado de Asturias.

Estos fotógrafos observaron y buscaron los momentos adecuados para captar emociones en las personas retratadas. Las fotografías fueron luego integradas en una campaña por el diseñador Adrián Heras, con un gusto especial para combinar todos los elementos en una composición equilibrada, en un marco estético limpio, y aquí están algunos ejemplos.

Tengo ganas de volver a hablar con mis colegas tan reacios al Arte para enseñarles el resultado de estos trabajos y animarles, si no a apoyar de forma directa a los creativos, al menos motivarse para integrar el arte, la imagen o el diseño como elementos clave dentro de diferentes causas sociales. Seguro que si animan comprenderán que merece la pena y que la creatividad, bien tratada, no muerde.

Fuente: https://diarioresponsable.com

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