OIT fortalece la prevención del trabajo infantil en el Sector Cafetero de Colombia

OIT fortalece la prevención del trabajo infantil en el Sector Cafetero de Colombia

Según la OIT, nueve de cada diez niños que trabajan en el campo lo hacen en la agricultura, actividad que concentra cerca del 70% de la niñez trabajadora.

El riesgo de trabajo infantil en el sector café ocurre cuando en las actividades de las empresas se utilizan o vinculan niños, niñas o adolescentes sin el cumplimiento de los requerimientos legales, bien sea por parte de la empresa o en sus relaciones comerciales con proveedores y contratistas. Las labores de estos niños, son a menudo invisibilizadas en oficios domésticos y en la misma recolección y procesamiento del café. Esto los expone a sustancias peligrosas o a sufrir lesiones que pueden impedirles obtener oportunidades de un trabajo decente, lo que, a su vez, produce ciclos de pobreza que se prolongan en el tiempo dentro de las mismas familias.

Adicionalmente, puede exponer a las empresas cafeteras a riesgos reputacionales afectando negativamente su acceso a mercados y sus resultados económicos, además de tener serias consecuencias legales que afectan al empresario cafetero.

Por esta razón, la OIT, a través del Proyecto Conducta Empresarial Responsable en América Latina y el Caribe (CERALC), junto a diversas empresas y cooperativas de la industria del café de Colombia, está llevando a cabo una campaña de sensibilización a nivel nacional con el objetivo de brindar herramientas de prevención contra el trabajo infantil en las operaciones y actividades de dicho sector.

A través de esta campaña, el Proyecto CERALC propone a las empresas cafeteras un plan de cinco pasos:

Establecer un compromiso explícito y público por parte de los propietarios y velar porque todas las actividades relacionadas con su negocio estén alineadas con dicho compromiso;

Realizar un autodiagnóstico para identificar los riesgos en su actividad productiva, y en las relaciones con proveedores en función de la existencia de trabajo infantil;

Unir esfuerzos con otros actores de la región como alcaldías, ONG, comunidades, entre otros para lograr sinergias entorno a la eliminación del trabajo infantil;

Implementar mecanismos de monitoreo para identificar riesgos en su empresa cafetera que pueden venir de los procesos internos, del entorno donde se desarrolla la actividad o de sus contratistas y proveedores;

Diseñar un mecanismo para tomar la acción correctiva y prevenir que esto se vuelva a presentar, en caso de identificarse trabajo infantil.

“Todos los esfuerzos relacionados con la protección de los derechos humanos, particularmente con los derechos de la niñez, están tomando tanta relevancia que es probable que en los próximos años quienes no lo hagan podrían quedar rezagados, afectando negativamente su reputación corporativa y reduciendo oportunidades de negocio valiosas”, sostiene Olga Orozco, Jefa del Proyecto CERALC de la OIT.

Un enfoque sobre el trabajo protegido adolescente en Colombia

El “trabajo protegido adolescente” es aquel realizado por los adolescentes de 15 a 17 años que no resulta ser peligroso para su salud, seguridad o moralidad, y que cumplen con los requisitos contemplados en la Constitución Política de Colombia.

Dentro de este esquema legal, las empresas cafeteras deben promover la educación y formación de los adolescentes, de manera que participen de manera eficaz en el mercado de trabajo y se integren plenamente en la vida económica y social cuando ya lo tengan permitido. “En pocas palabras, lo que buscamos es generar entornos protectores para el desarrollo integral de los adolescentes contribuyendo así en la prevención del trabajo infantil y al mismo tiempo asegurar que los y las jóvenes hereden la cultura cafetera de sus familias”, indica Orozco.

Por esta razón, el Proyecto CERALC busca apalancarse en el “trabajo protegido adolescente” para que las empresas cafeteras sean un puente de transición entre la escuela y el mundo del trabajo, preservando la cultura cafetera . De esta manera se promueve que los niños, niñas y adolescentes logren disfrutar de su niñez y que pasen su tiempo de manera productiva, aumentando su autoestima, y con ello, tener más opciones para romper los ciclos de la pobreza en el país.

Fuente: https://www.comunicarseweb.com/

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