Pablo Sánchez, director de B Lab Spain: “En un futuro, el talento no trabajará en empresas sin propósito”

Pablo Sánchez, director de B Lab Spain: “En un futuro, el talento no trabajará en empresas sin propósito”

«Es como cambiar el sistema operativo de un ordenador». Con esta metáfora, Pablo Sánchez, director de B Lab Spain y cofundador de B Corp en España, explica hasta qué punto nos adentramos en una “nueva época de lo corporativo”.

En los últimos meses, en nuestro país ha sucedido algo histórico que, sin embargo, ha pasado desapercibido: se ha acordado crear una figura jurídica que reconoce por primera vez a las empresas que generan beneficio social y ambiental. Se trata de las nuevas Sociedades de Beneficio e Interés Común (SBIC).

Con esta nueva denominación, como explica Sánchez, «las empresas que eran SL o SA y no se sentían como identificadas como mercantiles, ahora tendrán en los próximos meses la posibilidad de adaptar su forma societaria».

Una iniciativa que, como explica Sánchez, en paralelo a la certificación B (o B Corp), indica el empuje de un sistema operativo que cada vez más empresas están instalando: el modelo de negocio que contiene una visión. O, dicho en lenguaje sencillo, empresas rentables, pero cuyo objetivo final es realmente generar valor en sentido amplio.

“Es revolucionario lo que hay detrás de esta forma jurídica”, explica el director de B Lab Spain. “Es una figura que sin duda implicará mayor responsabilidad. La idea de beneficio social y ambiental, no sólo económico, va a ser revolucionaria cuando sea adoptada a gran escala y culturalmente aceptada”, asegura

Respecto al movimiento internacional B Corp, impulsado en España por B Lab, Sánchez cuenta una anécdota que lo define: «Ayer mismo estaba en la presentación de un libro y ¿sabes lo que ocurrió? Una persona que trabaja ahora en Danone decía literalmente ‘no me imagino buscando trabajo más que en otra B corp en un futuro’».

Y remata: «Muchos trabajadores ya no entienden que una empresa no tenga más que un fin económico. En un futuro, el talento no trabajará en una empresa sin propósito».

El movimiento B en España

Sánchez es madrileño y estudió economía, pero reconoce que ya con 20 años tenía interés por estos temas. «Recuerdo una asignatura que era sobre fiscalidad verde, yo la escogí por la insatisfacción que me producía el conjunto del mundo empresarial y económico», relata.

Pronto, dice, conoció B Corp y «nos postulamos para traerlo a España». En 2014, empezaron las conversaciones con B Lab Europe y Global. Pero, asegura, «para darle el lugar correspondiente, en 2018 comenzamos los pasos para la creación de la Fundación B Lab Spain, con el objetivo de promover y representar este movimiento internacional”.

Su visión como fundación, añade, “básicamente ha sido la de promover un nuevo modelo económico equitativo, inclusivo y justo». Reconoce que, para lograrlo, hay que trabajar con el principal agente económico: las empresas. Y «cambiar, por decirlo así, su sistema operativo», explica. Y añade: «Es decir, creemos enuna gran transformación del modelo empresarial”.

«Todas las actividades que realizamos están orientadas a promover que la empresa sea un agente legitimado en la sociedad, para dar respuesta a los retos sociales», continúa. Se trata, sigue explicando, «de cambiar un modelo orientado a la generación de beneficio económico, que sólo genera valor para el accionista, por uno en el que exista un valor económico, pero también social y medioambiental, con una visión».

Eso sí, aclara que este cambio tiene que venir desde varios actores. «Es la educación, y son las nuevas generaciones una parte importante de lo que venga; los valores que tengan y su ética es fundamental», concluye.

Tres niveles de cambio

Sánchez, desde B Lab Spain, describe cambios en tres niveles. En un primer nivel estaría un cambio de comportamiento. «Ahora, al igual que llevas la contabilidad de la empresa, puedes tener herramientas que te permitan medir tus resultados sociales y ambientales. Nosotros ofrecemos estándares para la adopción de esa gestión y medición de impacto”.

El madrileño explica que estas herramientas están “a disposición de las empresas de forma gratuita para que puedan evaluar, casi como una radiografía, identificando cuál es la gestión de impacto actual en todas las áreas”.

El nivel 2 implica un cambio cultural. Se daría cuando la empresa se identificara con otra forma de ser, constituyéndose en empresa de impacto. Sánchez lo explica: “Su razón de ser no sería ya únicamente la de generar un beneficio económico, sino la de atender a la necesidad social y medioambiental por medio de un modelo de negocio”.

Para ello, añade, modificaría “su modelo de gobernanza, incluso sus estatutos sociales, ofreciendo una nueva definición de lo que es éxito empresarial”.

El último nivel se trata de un cambio estructural. Este, explica, se instala o blinda por medio de normas y legislaciones que afectan a diferentes actores. «En cierto modo se trata de la acción colectiva, de evangelizar». Y pone un ejemplo: «B Lab Spain conecta con escuelas de negocio y universidades, que integran estas ideas en sus currículums y ayudan a un comportamiento más cívico».

B Corp al desnudo

Pregunta: ¿Qué empresas pueden formar parte del movimiento B Corp?

Respuesta: Prácticamente todas; intentamos que sea lo más inclusivo posible. Es verdad que algunos sectores los consideramos controvertidos y en algunos casos no es posible. Piensa que lo que hay principalmente en nuestra red son PYMES [72%] más que grandes compañías [28%] y este porcentaje comparativo es parecido a nivel internacional. Somos empresas de sectores muy diversos: consumo, servicios, algunas empresas industriales, pero a priori cualquiera puede ser B Corp si lo desea.

P.: ¿Cuál sería el primer paso?

R.: Ofrecemos una herramienta de evaluación y autodiagnóstico sin necesidad de contactar con nosotros. Una empresa interesada puede utilizarla de forma autónoma y con acceso gratuito.

P.: ¿Es una escala cuantitativa?

R.: Se trata de un sistema de puntuación de 0-200. Si la empresa tiene más de 80 puntos, está en condiciones de verificación de la información.

B Corp ejemplares

Sánchez pone de ejemplo de empresa B Corp a una marca de chocolate: Tony’s Chocolonely. Nace, cuenta, después de una investigación periodística sobre el sector del cacao en los países en que se cultiva. «Esta marca se crea con el objetivo de eliminar la esclavitud infantil en el sector del cacao, con ese propósito claro; para favorecer una cadena de proveedores con salarios más dignos y eliminar trabajo infantil, para que las familias involucradas puedan llevar a sus hijos a escuelas», explica.

«Han creado, además, una especie de decálogo de esas políticas, animando a otros productores en ese proceso, y ahora son líderes de cuota de mercado y ventas en Holanda, en un sector que era maduro», cuenta. Y añade: «Internacionalmente, aún no son tan conocidos, pero muchos países se están sumando a favorecer esa compra, porque implica un propósito. La propia tableta de chocolate en vez de rectángulos simétricos son desiguales porque en el sector, la distribución de la riqueza es desigual».

P.: ¿Algún otro ejemplo?

R.: Heura, una empresa de carne no animal que ofrece alternativas similares al pollo o la ternera. Han realizado dos rondas de capital y han conseguido inversores potentes, pero de perfiles distintos a los habituales: mujeres e inversores jóvenes. Un ejemplo de cómo a través de la actividad empresarial con un propósito se puede ayudar a un diferente modelo de negocio.

P.: ¿Hay alguna relación entre la diversidad y el propósito?

R.: El 67% de las B Corp en España tienen mujeres en sus comités de dirección. En elementos de talento nos lo han dicho muchas empresas: el hecho de ser B Corp es un elemento fundamental para generar interés del talento.

P.: ¿Es cierto que todas sus sesiones comienzan con una pregunta?

R.: En efecto, creemos en la importancia de las preguntas. Solemos comenzar con preguntas poderosas, que son aquellas que te hacen reflexionar. Por ejemplo: ¿Cómo utilizar la fuerza de esta empresa para cambiar el mundo? Tras la familia, la empresa es la organización más numerosa del mundo, todos estamos interactuando con ella constantemente; son las empresas las que construyen gran parte de la realidad.

Sánchez concluye: «Una pregunta poderosa a tiempo pueden disparar buenas estrategias y excelentes decisiones».

Fuente: https://www.elespanol.com/

Otras Fuentes
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