1 de cada 10 habitantes en el mundo no tiene acceso a agua potable

1 de cada 10 habitantes en el mundo no tiene acceso a agua potable

Desde que somos pequeños, en el colegio nos enseñan que el agua es fundamental para que exista la vida. ¿Cómo hacen entonces en otras comunidades del mundo para sobrevivir sin acceso a agua potable?

«1 de cada 10 habitantes del planeta no tiene acceso a agua potable». En el Día Mundial del Agua, es necesario recordar que las causas de su escasez son múltiples, desde la desertificación hasta las inundaciones o tsunamis que destruyen y corrompen las fuentes de agua, pasando por la contaminación de los ríos, lagos y fuentes subterráneas. En los más de 15 años que llevo trabajando para World Vision, he visto todo tipo de circunstancias y he conocido a muchas familias desesperadas por el mismo motivo: necesitaban agua potable para poder vivir.

En emergencias como las del Tifón Haiyan en Filipinas o el terremoto de Nepal, lo primero es hacer llegar agua potable a las víctimas. En las comunidades que han perdido el acceso a las fuentes de agua potable o en las que estas se han visto contaminadas por los derrumbes o por la cantidad de escombros y cadáveres que no han podido ser todavía rescatados, se lleva agua embotellada o se reparten bidones. También se envían camiones cisterna periódicamente para que las familias puedan beber y cocinar.

Una vez pasados los primeros meses tras la emergencia, o en lugares donde esta es duradera, como los campos de refugiados sirios en Líbano, en zonas semidesérticas del África subsahariana o en lugares donde las lluvias siempre son escasas e impredecibles, como en Macharetí, en el Chaco boliviano, hay que trabajar con otro tipo de intervenciones.

En Filipinas, la reconstrucción tras el Tifón incluyó rehabilitar los sistemas de agua que habían sido devastados y establecer un sistema de verificación de la potabilidad del agua y de tratamiento, en caso necesario.

En proyectos de prevención de emergencias por sequía como es el de Macharetí, las soluciones han consistido en la recogida de agua de lluvia, la construcción de embalses y la purificación del agua utilizando plantas autóctonas, además de otros procedimientos.

En proyectos de desarrollo como los que llevamos a cabo en África subsahariana, la solución principal es la perforación de pozos, la construcción de sistemas de canalización de agua con bombas solares para aprovechar al máximo el caudal de los que son más productivos y la reducción de la contaminación ambiental.

En un día como hoy, también es importante recordar estas cifras: 2.400 millones de personas no disponen de lavabos o letrinas. ¿Sabías que 1.000 niños mueren a diario por enfermedades diarreicas? Esta es la tercera causa de mortalidad en los menores de cinco años. No solo las ocasiona el consumo de agua no potable del que ya hemos hablado: también es determinante la práctica de hábitos higiénicos deficientes como no lavarse las manos antes de las comidas o entrar en contacto con excrementos. ¿Y porque ocurre esto? La falta de agua y letrinas suficientes dificulta enormemente cumplir con las medidas mínimas de higiene necesarias para la vida.

No basta con llevar agua potable, sino que es necesario formar a la población sobre el buen uso del agua, dotarles de letrinas y enseñarles a organizarse para poder dar mantenimiento a las instalaciones. Estas operaciones son más largas y costosas, y es necesario complementarlas con formación a las comunidades, acuerdos con los gobiernos estatal y local para asegurar su cuidado y el establecimiento de cuotas para reparaciones.

Hay otro tipo de intervenciones relacionadas con la higiene: formaciones sobre medidas de prevención de enfermedades que pueden llegar a ser críticas. En Sierra Leona, por ejemplo, trabajar con los líderes religiosos para que nos ayudaran a difundir las medidas de prevención del contagio del ébola, especialmente con ritos de despedida de los fallecidos que evitaran el contacto físico hizo que pudiéramos terminar con la epidemia.

Solamente si tomamos conciencia de lo importante que es dar esa ayuda a largo plazo, conseguiremos que algún día el 22 de marzo quede en el recuerdo de un problema que ya hemos solucionado.

En World Vision hemos conseguido dar acceso a agua potable a 1 persona cada 10 segundos en 2016, pero necesitamos ayuda para llegar a los más de 650 millones de personas que no disponen de agua todavía.

Por Susanna Oliver, responsable de Proyectos de World Vision

Fuente: http://ethic.es

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