‘SDG-washing’, la evolución del ‘greenwashing’

‘SDG-washing’, la evolución del ‘greenwashing’

Hace tal vez una década, cuando el papel reciclado y los productos “amigables con el medioambiente” se tomaron el mercado, muchas empresas empezaron a lavar su imagen y a cubrir sus malas prácticas, resaltando el uso de esos productos “verdes’ e ‘innovadores”. A esa tendencia se le conoció como ‘greenwashing’ y que ahora ha mutado en ‘SDG-washing’.

Desde 2015, año en que se publicaron los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS en español, SDG en inglés -Sustainable Development Goals-), las empresas de todo el mundo han querido sumarse al logro de estas metas, lo cual es loable y necesario.

Loable porque necesitamos cada vez más personas y empresas interesadas en abordar el tema, y necesario porque las empresas son un factor indispensable para la creación de riqueza y generación de empleo en los países.

Sin embargo, tan atractivo ha sido el discurso y tan llamativos los colores que identifican a los 17 objetivos, que muchas empresas que jamás han querido preocuparse por estos temas, de repente los han hecho ‘parte de su ADN’ (aprovecho para recomendar el blog de Jordi Jaumà sobre los topicazos RSE).

¿Qué hay de malo en hablar de los ODS?

Nada de malo hay en que las empresas promuevan la discusión sobre los ODS. Lo que sí es cuestionable, es que aseguren que están, por ejemplo, aportando al objetivo 1 (fin de la pobreza), porque contrataron 10 personas en el último año.

¿Será que recibir un salario es suficiente para empezar a derrotar a la pobreza? ¿Es solo la falta de dinero la causa de la pobreza?

Al margen de estos temas, la pobreza es un tema de desigualdad, de falta de oportunidades y de contexto. Si todas estas dimensiones no se contemplan, estaremos mintiendo, diciendo que hacemos más de lo que realmente hacemos, y cuando llegue el momento, tendremos que decir que no lo logramos, como ya nos pasó con los ODM.

Por eso, el uso del logo de los ODS no es un elemento trivial. Debe obedecer a un verdadero compromiso y debe tener en cuenta todas y cada una de las 169 metas específicas, o por lo menos aquellas que pertenecen al core del negocio.

Si quieren usar los ODS; háganlo, pero responsablemente. Tomarse estos compromisos a la ligera, solo nos llevará a una nueva decepción. Y sería la última, porque a nuestra especie le queda tan poco tiempo, como oportunidades.

PD: Los invito a seguir la web www.odscolombia.com, un sitio donde pronto compartiré herramientas y documentos útiles para la gestión de los ODS en las organizaciones.

Por Steve Ramírez

Editor del Centro Internacional de Responsabilidad Social y Sostenibilidad (Centro RS)

Steve Ramírez

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Editor del Centro Internacional de Responsabilidad Social y Sostenibilidad (Centro RS) at Centro Internacional de Responsabilidad Social y Sostenibilidad (Centro RS)
Especialista en Responsabilidad Social Empresarial con amplia experiencia en la generación de contenidos multimedia y estrategias de storytelling transmedia. Apasionado por los temas de sostenibilidad y responsabilidad corporativa.
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Categorias: Opinión

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