Solidaridad y gobierno corporativo en la empresa

Solidaridad y gobierno corporativo en la empresa

La solidaridad con la familia, los pobres, presos, desahuciados; la solidaridad por la independencia o la vida; la solidaridad contra el imperialismo, dictaduras, el sistema actual o el racismo. Son solo algunos de los ejemplos que se encuentran en el mundo académico al abordar la problemática de la solidaridad desde una perspectiva multidisciplinaria. Su uso se remonta a los romanos, al campo del derecho; después fue utilizada como un instrumento político y social; y finalmente, como fundamento para incentivar la ayuda entre los hombres ante circunstancias de diverso tipo y naturaleza: catástrofes, reivindicaciones de demandas salariales, exposición de ideologías y proyectos políticos, cambios en las políticas sociales del estado, responsabilidad social de las empresas, relaciones internacionales entre estados, etc.

Pese a su evolución histórica, la noción de solidaridad sigue vinculada a la protección o reivindicación de los más “débiles”, lo que crea un problema de permanente antagonismo o lucha de los “débiles” contra los “fuertes” en la sociedad o los estados. Sin embargo, la solidaridad involucra elementos o características que trascienden a un uso meramente de confrontación o lucha. Se deja de lado ideas como la unidad y asociación que, lejos de “dividir”, “unan” o que, en vez de “luchar”, “solucionen” los problemas del hombre y la sociedad. En este contexto, el objetivo de esta investigación busca redefinir la idea de la solidaridad, reemplazarla por otra conciliadora de todos los intereses sociales y aplicarla al mundo de empresa.

Y precisamente, el presente trabajo académico argumenta el aporte de la solidaridad al trabajo de la empresa por medio de las pautas del gobierno corporativo y su aplicación práctica en los principales órganos internacionales especialistas en el mundo de la empresa. Para tal fin, en primer lugar, se realizó un estudio teórico-histórico de la noción solidaria. Los resultados de este estudio, que obra en el capítulo I de la primera parte, arrojaron la idea de una solidaridad objetiva, entendida como el medio para el logro o satisfacción de metas comunes, mediante el cumplimiento recíproco de obligaciones y derechos. A la par, se resaltó la existencia de una noción solidaria subjetiva, vinculada con la práctica de virtudes, que busca facilitar el cumplimiento de metas comunes sin necesidad de recurrir a la intervención del estado. La aplicación conjunta de ambos criterios garantiza el uso real y efectivo de la solidaridad y muestra su alcance de forma más completa e integral.

Aparte de ello, la primera parte de esta publicación estudia el gobierno corporativo como nexo entre la solidaridad y la empresa, de modo que analiza tres modelos para su aplicación en esta. El primero es el modelo de la agencia, que propone un gobierno corporativo protector de los intereses del inversionista (agencia). El segundo es el del stakeholder, cuyas propuestas buscan armonizar los intereses de la empresa y de la sociedad. Finalmente, se halla el modelo del “trabajo en equipo”, que no es tan conocido como los anteriores, que plantea la idea de cooperación o asociación muy afín a los presupuestos solidarios.

Los resultados de esta parte de la investigación, demuestran que la solidaridad y sus elementos objetivos y subjetivos (como la asociación, cooperación, bien común, equilibrio entre otros) pueden funcionar como normas de comportamiento en el gobierno de la empresa, contribuir con su rendimiento y aumentar sus niveles de confianza, transparencia y seguridad ante los agentes del mercado.

La segunda parte de la tesis comprende la práctica de la solidaridad en la empresa por medio del análisis de los programas de gobierno corporativo en las principales organizaciones internacionales y regionales –como la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OECD), la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Internacional de Pagos (BIS), la Unión Europea y la Autoridad Bancaria Europea, Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s, DELOITTE, Price Waterhouse Choopers, McKinsey y KPMG. En ella, el lector encontrará que la aplicación de la solidaridad puede mejorar el gobierno y el trabajo de los integrantes de las empresas.

Por último, se incluye la experiencia de la aplicación de la solidaridad en el gobierno corporativo de los consejos de administración de los Bancos Bilbao y Vizcaya antes de fusionarse con el grupo Argentaria y formar el BBVA que demuestran su uso como medio de generación de confianza del mercado y no opuesto a la búsqueda de rentabilidad como objetivo de la empresa.

Esta obra ha buscado acercar las ideas a la realidad de la empresa. A lo largo de sus capítulos, el lector podrá encontrar que su fin principal ha sido proponer la solidaridad como medio de recuperar o mejorar la confianza en la empresa. Actualmente, la sociedad atraviesa un contexto social de crisis social que cuestiona la falta de valores o la coherencia entre lo “dicho” y “hecho”. Ante ello, la solidaridad como parte del gobierno corporativo propone la unidad de “todos” para solucionar los problemas corporativos y que cada miembro de la organización exija el cumplimiento de sus derechos, sin olvidar el cumplir con sus deberes. Pero ante todo debe primar el respeto a la dignidad de la personas. Y para ello nunca hay que perder en el horizonte que la economía, el derecho y el resto de las ciencias están al servicio del hombre.

Por Edison Paul Tabra Ochoa PhD

Miembro asociado del Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra

Profesor Universidad San Ignacio de Loyola (Perú)

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El texto es un extracto del libro del libro

Solidaridad y Gobierno Corporativo de la Empresa

(JM Bosch, 2015).

Categorias: Opinión

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