Yoga, OSD no. 3 y Programas de Responsabilidad Social

Yoga, OSD no. 3 y Programas de Responsabilidad Social

La Asamblea General (AG) de la Naciones Unidas (ONU) instituyó la jornada del “Día Internacional del Yoga”, oficialmente el 11 de diciembre de 2014. Desde esa fecha todos los 21 de junio se celebra el día mundial de esta disciplina milenaria. En la resolución del órgano más democrático de la ONU (porque cada Estado tienen un voto) decidió lo siguiente:

“Haciendo notar la importancia de que las personas y las poblaciones adopten decisiones más saludables y modos de vida que propicien la buena salud,

Recalcando el hecho de que la salud mundial es un objetivo de desarrollo a largo plazo que exige una cooperación internacional más estrecha mediante el intercambio de las mejores prácticas encaminadas a la adopción de estilos de vida individuales que no incluyan excesos de ningún tipo,

Reconociendo que el yoga ofrece un enfoque holístico de la salud y el bienestar,

Reconociendo también que difundir más ampliamente la información relativa a las ventajas que entraña practicar el yoga sería beneficioso para la salud de la población mundial,

  1. Decide proclamar el 21 de junio Día Internacional del Yoga; 2. Invita a todos los Estados Miembros y Estados observadores, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y las demás organizaciones internacionales y regionales, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los particulares, a observar el Día Internacional de manera apropiada y de conformidad con las prioridades nacionales, a fin de concienciar sobre los beneficios que reporta practicar el yoga; 3. Destaca que el costo de todas las actividades que puedan derivarse de la aplicación de la presente resolución deberá sufragarse mediante contribuciones voluntarias; 4. Solicita al Secretario General que señale la presente resolución a la atención de todos los Estados Miembros y Estados observadores, y de las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas” (Asamblea General de Naciones Unidas, 2014).

Lo que se deriva de esta declaración es la importancia que tiene el yoga para la población mundial, sus beneficios y la importancia que tiene su difusión y enseñanza.

Asimismo, aparte de crear Días Internacionales con el fin de promover y concientizar una problemática/práctica/observancia a nivel mundial, el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas creó la iniciativa global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Mundiales. Éstos, se adoptaron por todos los Estados Miembros en 2015 como un llamado universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para 2030.

Los 17 ODS están integrados, ya que reconocen que las intervenciones en un área afectarán los resultados de otras y que el desarrollo debe equilibrar la sostenibilidad medio ambiental, económica y social (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2020).

Siguiendo la promesa de no dejar a nadie atrás, los países se han comprometido a acelerar el progreso para aquellos más atrasados. Es por esto que los ODS han sido diseñados para traer al mundo varios “ceros” que cambien la vida, lo que incluye pobreza cero, hambre cero, SIDA cero y discriminación cero contra las mujeres y niñas.

Todo el mundo es necesario para alcanzar estos objetivos ambiciosos. Se necesita la creatividad, el conocimiento, la tecnología y los recursos financieros de toda la sociedad para conseguir los ODS en cada contexto.

El objetivo no. 3 en particular habla de “garantizar unan vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades” (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2020)

Justamente el YOGA hace parte de garantizar la salud y el bienestar para todas las personas del planeta. Son múltiples los beneficios de esta disciplina milenaria, entre otros cabe destacar:

  • Mejorar la salud y el bienestar de las personas que lo practican.
  • Coordinar el movimiento del cuerpo con una respiración profunda y controlada, que permita una correcta oxigenación de todas las cédulas del cuerpo.
  • Aprender a alimentarnos de una manera más sana bajo los lineamientos del ayurveda.
  • Ocupar la mente en la práctica de la meditación. Las técnicas de yoga ayudan a controlar la naturaleza fluctuante, dual e inestable de la mente. De esta forma la mente se convierte en una aliada en el proceso de la autorrealización.

Por todo ello es que se recomienda incluir programas de clases de yoga dentro de las organizaciones y más específicamente en los Programas de Responsabilidad Social. Allí se estaría trabajando toda la parte social de la RSE y dos metas específicas del ODS no. 3.

Por Glenda Ecker

Glenda Ecker

Socia de EckeRS Consultores en Responsabilidad Social. Auditora de la Norma SA 8000 at Eckers Consultores
Fundadora de EckeRS Consultores en Responsabilidad Social. Auditora de la Norma SA 8000. Instructora de yoga (grado: 14 de junio de 2020). Profesora de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Abogada Universidad de Buenos Aires, especializada en Derechos Humanos, Derecho Internacional, Open Justice y Responsabilidad Social y Valor Compartido. Magíster en Asuntos Internacionales (Externado, Columbia y Sciences Po). Trabajó en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Costa Rica, en CIPPEC en Buenos Aires y publicó un libro sobre Malvinas y varios artículos sobre Empresas y Derechos Humanos.
Glenda Ecker
Categorias: Opinión

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