¿Ha servido de algo pagar por las bolsas de plástico para reducir su uso? Esto dicen los expertos

¿Ha servido de algo pagar por las bolsas de plástico para reducir su uso? Esto dicen los expertos

El plástico es un material tan valioso como complicado; a pesar de su polivalencia, versatilidad y lo barato que es de producir, la gestión de su desecho se ha atragantado. En todos los sectores hay una gran cantidad de plástico de un solo uso que se podría evitar. Otros no, y no se debe confundir. En el día libre de bolsas de plástico se llama a gobiernos, sociedad y empresas e intentar, al menos, llegar a un consumo consciente.

En 2017, el Gobierno aprobó una ley que, entre otras cosas, obligaba a los comercios a cobrar un importe por las bolsas que iba desde los 0.05 € a los 0.30 €. MITECO calcula que cuando se empezó a pagar por las bolsas –0.02 €–, en 2008, cada español usaba más de 300 bolsas de plástico de usar y tirar al año. Diez años se había reducido a poco más de 100.

La respuesta de la población ha sido clara, tanto desde llevar la propia bolsa al supermercado, como los comercios que evitan envases de plástico de un solo uso y apoyan que los propios consumidores acudan con sus jarras y botes para rellenar. Pero no todo es tan claro; esto es lo que le dicen los expertos a ENCLAVE ODS | EL ESPAÑOL.

Para Greenpeace, desde que empezaron las políticas para reducir el plástico en supermercados y retailer de atención directa al consumidor, de todas las iniciativas, la más efectiva ha sido el ponerle un precio.

Julio Barea, portavoz del grupo: «En España, cada persona usa y tira al año una media de 144 bolsas de un solo uso, las cuales tienen una vida útil de 12 minutos, pero tardan más de cinco décadas en degradarse». Ese es el plástico que piensa que habría que eliminarse, el que su vida útil dura lo que una persona promedio tarda en beberse un café.

En enero de 2023 se aprobó una ley para prohibir que frutas y verduras se envasaran en paquetes de plásticos individuales. Según Barea, aún tenían un año para publicar una lista de productos eximidos como fresas o arándanos, pero para él ya van tarde. Aunque es cierto que cada vez se ve más gente reutilizando bolsas y adquiriendo las de tela reutilizables,

El portavoz de Greenpeace piensa que no se va suficientemente rápido. «No estamos en contra del plástico, que hace falta y se utilizan para muchas cosas. Es necesario y es beneficioso, pero la locura es el plástico de usar y tirar». Y completa: «Entonces se desintegra en trozos de plástico que se reparten por todo el medioambiente y que al final no solo termina en un río, en un pez, sino que también termina en ti».

Política de retorno

Para Greenpeace, los materiales compostables, degradables o reciclados tampoco son la solución porque no eliminan la dependencia de este material que se ha adquirido en los últimos 30 años. Barea explica que esos materiales aún tienen polímeros y para completar el ciclo de compostaje debe realizarse en un digestor industrial con unas condiciones específicas. Una de sus campañas es en favor de las políticas de retorno, como otros países europeos.

Según datos oficiales de la UE, en 2021 se generaron 188,7 kg de residuos por habitante, un aumento de más de 30 kg desde 2011. Para mejorar esos datos, el Parlamento Europeo aprobó que todos los Estados velarán porque los productos que tengan tapas y tapones de plástico solo pueden introducirse al mercado si están unidos al recipiente. Es parte de la Responsabilidad Ampliada del productor que les obliga a recuperar el plástico producido. O que paguen por ello. La siguiente meta es recuperar el 90% de plástico para 2029.

El clúster EsPlásticos también afirma el compromiso del sector y afirma que el sector lleva 15 años trabajando en esa dirección. Luis Cediel, portavoz del grupo, dice: «El uso que hoy en día se está haciendo de las bolsas de plástico encaja con la economía circular, porque se reutiliza muchas veces y promueve así la economía circular cuando se une a los residuos para reciclaje». Y también explica que con el fin de mejorar la tasa de uso de plástico reciclado, «las bolsas con menos del 70% de material reciclado debe cobrarse».

La eliminación total

Muchas veces los objetivos a corto plazo son aspiraciones para una determinada fecha. La eliminación total del plástico en una tarea harta difícil. Aun así, esa es la tendencia generalizada, según Francesc Medina de Embalajes Raja, una compañía de distribución multicanal de suministros y equipamientos para empresas. Según él, las líneas básicas comunes a los sectores están orientadas a reducir el impacto ambiental, con una reducción del uso del plástico y la búsqueda de alternativas.

Pero lo más importante, según Medina, es que también las empresas a las que ellos proveen tomen conciencia de la transición necesaria. Sus embalajes son equiparables en firmeza y características.

«Estamos potenciando nuestra apuesta decisiva por el producto sostenible y la política de precios también está favoreciéndolo. Incluso a veces sacrificando nuestros márgenes y todo en pos del producto sostenible», afirma. Él pone de ejemplo su propia empresa en la que las referencias sostenibles han ido canibalizando a las que no lo son.

Solo gracias al plástico, se ha podido alcanzar el nivel de desarrollo actual. Un material tan barato, maleable y polivalente que se puede usar casi para todo.

Fuente: https://www.elespanol.com/

Otras Fuentes

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