El pasado verano fue el más cálido de los últimos 2.000 años en el hemisferio norte, según un estudio

El pasado verano fue el más cálido de los últimos 2.000 años en el hemisferio norte, según un estudio

El verano de 2023 fue el más cálido en las regiones extratropicales del hemisferio norte (30-90 grados norte, que abarca zonas que incluyen Europa) en los últimos 2.000 años, según un nuevo estudio publicado hoy, 14 de mayo, por científicos europeos en la revista Nature. Para llegar a esta conclusión, el equipo encabezado por el especialista en dendrocronología alemán, Jan Esper, empleó una combinación de datos extraídos de indicadores como los anillos de los árboles para analizar las temperaturas del aire en superficie entre junio y agosto durante los últimos dos milenios.

Al combinar las mediciones de miles de estaciones meteorológicas, los autores descubrieron que las temperaturas terrestres en el hemisferio norte fueron 2,07 °C más altas en el verano del año pasado que las medias instrumentales entre 1850 y 1900 de nuestra era, el mismo periodo que marca la era preindustrial, un periodo fijado como referencia para conseguir objetivos climáticos como los establecidos en el Acuerdo de París.

«Aunque 2023 es coherente con una tendencia al calentamiento inducida por los gases de efecto invernadero y amplificada por un fenómeno de El Niño en desarrollo, este extremo pone de relieve la urgencia de aplicar los acuerdos internacionales para la reducción de las emisiones de carbono», rezan en el documento.

El conjunto de datos que utilizaron es una información esencial. Esper ya publicó en 2012 en la revista Nature Climate Change una revisión de las estimaciones históricas del clima durante la época romana y la Edad Media, haciendo hincapié en la dificultad para calcular los intervalos de temperatura.

Esto lo achacaba a una falta de rigor: en los últimos 100 años los científicos habían dirigido su atención a la anchura de los anillos de crecimiento de los árboles. No obstante, Esper y sus compañeros optaron por medir el grosor de la pared celular de la madera, una técnica que se patentó en los noventa y que necesita la mano de un ingeniero especializado.

Los científicos llevan trabajando en esta metodología dendrocronológica desde 2006 y sugieren que los modelos utilizados por otras instituciones de renombre, como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), deberían actualizarse o minusvalorarlos a la hora de fijar objetivos. Achacan un error de 0,1 º C en el cálculo del grupo experto sobre cambio climático de la ONU. El IPCC dijo que la Tierra se estaba calentando a un ritmo de 0,2 °C por milenio; el equipo de Esper recogió que en realidad sería a una tasa de 0,3 °C.

Veranos más calurosos (y largos)

En 2022, Europa vivió el verano más caluroso de su historia, con el consiguiente descenso del nivel de los ríos, lo que dificultó el transporte fluvial de la hulla y redujo la disponibilidad de agua de refrigeración para las centrales nucleares, provocando nuevos máximos en los precios de la electricidad en Alemania y Francia.

El verano de 2023 fue el más cálido en las regiones extratropicales del hemisferio norte (30-90 grados norte, que abarca zonas que incluyen Europa) en los últimos 2.000 años, según un nuevo estudio publicado hoy, 14 de mayo, por científicos europeos en la revista Nature. Para llegar a esta conclusión, el equipo encabezado por el especialista en dendrocronología alemán, Jan Esper, empleó una combinación de datos extraídos de indicadores como los anillos de los árboles para analizar las temperaturas del aire en superficie entre junio y agosto durante los últimos dos milenios.

Al combinar las mediciones de miles de estaciones meteorológicas, los autores descubrieron que las temperaturas terrestres en el hemisferio norte fueron 2,07 °C más altas en el verano del año pasado que las medias instrumentales entre 1850 y 1900 de nuestra era, el mismo periodo que marca la era preindustrial, un periodo fijado como referencia para conseguir objetivos climáticos como los establecidos en el Acuerdo de París.

«Aunque 2023 es coherente con una tendencia al calentamiento inducida por los gases de efecto invernadero y amplificada por un fenómeno de El Niño en desarrollo, este extremo pone de relieve la urgencia de aplicar los acuerdos internacionales para la reducción de las emisiones de carbono», rezan en el documento.

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El conjunto de datos que utilizaron es una información esencial. Esper ya publicó en 2012 en la revista Nature Climate Change una revisión de las estimaciones históricas del clima durante la época romana y la Edad Media, haciendo hincapié en la dificultad para calcular los intervalos de temperatura.

Esto lo achacaba a una falta de rigor: en los últimos 100 años los científicos habían dirigido su atención a la anchura de los anillos de crecimiento de los árboles. No obstante, Esper y sus compañeros optaron por medir el grosor de la pared celular de la madera, una técnica que se patentó en los noventa y que necesita la mano de un ingeniero especializado.

Los científicos llevan trabajando en esta metodología dendrocronológica desde 2006 y sugieren que los modelos utilizados por otras instituciones de renombre, como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), deberían actualizarse o minusvalorarlos a la hora de fijar objetivos. Achacan un error de 0,1 º C en el cálculo del grupo experto sobre cambio climático de la ONU. El IPCC dijo que la Tierra se estaba calentando a un ritmo de 0,2 °C por milenio; el equipo de Esper recogió que en realidad sería a una tasa de 0,3 °C.

Veranos más calurosos (y largos)

En 2022, Europa vivió el verano más caluroso de su historia, con el consiguiente descenso del nivel de los ríos, lo que dificultó el transporte fluvial de la hulla y redujo la disponibilidad de agua de refrigeración para las centrales nucleares, provocando nuevos máximos en los precios de la electricidad en Alemania y Francia.

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A mediados de abril, el servicio europeo de cambio climático Copernicus que se esperaba un verano más seco y soleado de lo normal en la mayor parte del continente. «Es probable que veamos condiciones más secas en el Mediterráneo en los veranos del futuro debido al cambio climático», dijo Samantha Burgess, subdirectora de Copernicus de la UE, durante una rueda de prensa.

A este vaticinio se ha sumado la Aemet, que ayer, contando con los datos de Copernicus, advirtió que hay entre un 70 y un 100% de posibilidades de que el verano de 2024 sea más cálido de lo normal en toda España. Un pronóstico que se extiende además al resto del sur de Europa y norte de África, según añade la Aemet en la red social X.

Otro estudio que ponía también el foco en el hemisferio norte, la región que cuenta con un mayor volumen de datos, adelantaba ya hace tres años que los veranos iban a ser más intensos: más calurosos y largos. El documento, publicado en la revista Geophysical Research Letters, reveló que, de media, el verano aumentó de 78 a 95 días entre 1952 y 2011, mientras que el invierno se redujo de 76 a 73 días. La primavera y el otoño también se contrajeron de 124 a 115 días, y de 87 a 82 días, respectivamente.

«Hacer bien los números»

«Las incoherencias de la red meteorológica disponible y las grandes incertidumbres de las primeras mediciones instrumentales dificultan el cálculo de estos intervalos de temperatura», recogen en el estudio. Recientemente, una comparación a gran escala de datos de estaciones reveló que la temperatura de referencia del siglo XIX utilizada para contextualizar el calentamiento global era varias décimas de grado centígrado más fría de lo que se pensaba.

Durante la rueda de prensa, Esper ha señalado que el error es de 0,25ºC. «Esto significa que desde la perspectiva del Acuerdo de París, eso significa en cierto modo que el objetivo de 1,5, si ese es nuestro objetivo, se convierte en un objetivo de 1,74°C». El historiador ha comentado que para los años 1-1850, habría que referir, como han hecho, a los datos que se extraen de los árboles.

«Se tratan de cuestiones técnicas (…) pero es importante hacer bien los números», ha añadido. Y ha criticado algunas informaciones que aseguraban que un día determinado fue el más caluroso en los últimos 125.000 años. «Eso no es muy exacto; no tenemos datos para situar un solo día en ese contexto. Eso no es posible», ha dicho.

En un estudio publicado hace unas semanas, en la revista Atmosphere, Esper y su equipo exploraban la conclusión del IPCC de que el último decenio ha sido más cálido que cualquier otro periodo de varios siglos de los últimos 125.000 años. «Aunque los datos indirectos existentes ofrecen una oportunidad única para reconstruir la variabilidad climática de baja frecuencia en escalas de tiempo centenarias, carecen de resolución temporal y precisión de datación para contextualizar los extremos de temperatura más recientes», recogen en el documento.

Por eso, aconsejaron evitar en la manera de lo posible hacer este tipo de afirmaciones sin contar con datos más exhaustivos.»Aún estamos a oscuras cuando intentamos situar las temperaturas extremas forzadas por los gases de efecto invernadero en un contexto a largo plazo (…) [Sin embargo] la conclusión del IPCC podría ser muy acertada».

Fuente: https://www.elespanol.com/

Categorias: Medio Ambiente, Noticias

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